Durante mucho tiempo, hemos diseñado edificios que funcionaban sin tener en cuenta el entorno, que consumían toda la energía que necesitaban, utilizaban agua potable una única vez y devolvían sus residuos al exterior para que alguien más se ocupara de ellos. Un modelo lineal que hoy ha dejado de tener sentido.
Las ciudades seguirán creciendo, el clima será cada vez más extremo y recursos como el agua serán aún más valiosos. Si queremos que nuestras viviendas estén preparadas para los próximos 50 años, la arquitectura tendrá que asumir nuevas responsabilidades.
En Distrito Natural creemos que los edificios, además de consumir menos, también tienen que ser capaces de producir parte de su energía (si no toda), reducir al máximo sus emisiones y gestionar eficientemente el agua que utilizan. Edificios que dejan de ser un problema y se convierten en parte de la solución.
El agua ya no puede ser de usar y tirar
Cada persona consume entre 120 y 140 litros de agua al día. La utilizamos para ducharnos, lavarnos las manos o poner la lavadora y, apenas unos minutos después, desaparece por el desagüe. Sin embargo, buena parte de esa agua todavía puede tener una segunda vida.
Mediante sistemas de regeneración de aguas grises como los que hemos implementado en Pirita o Entrepatios Las Carolinas, es posible depurar el agua procedente de duchas y lavabos para reutilizarla en las cisternas de los inodoros -si la norma municipal lo permite- o en el riego de las zonas comunes, lo cual implica menos consumo de agua potable y una gestión mucho más eficiente de un recurso cada vez más escaso. No se trata únicamente de ahorrar agua, sino de empezar a pensar en ciclos en lugar de consumos.
Durante años, a través del estudio de arquitectura sAtt, investigamos distintas formas de gestionar el agua en proyectos de pequeña escala. ¿Cómo trasladar esos avances a edificios de vivienda colectiva? La respuesta llegó de la mano de Metfilter.
Su tecnología de regeneración de aguas grises nos permitió incorporar estos sistemas en promociones colectivas sin renunciar a que funcionen de forma silenciosa, compacta, sin olores y con un mantenimiento sencillo. El sistema de Metfilter utiliza microorganismos electroactivos que degradan contaminantes sin necesidad de energía externa ni productos químicos, imitando los procesos naturales. Gracias a esta colaboración, proyectos como Pirita regenerarán alrededor de 500.000 litros de agua al año, con un ahorro de más de 55.000 litros por vivienda al año.
Una nueva forma de habitar
Durante décadas hemos construido edificios que expulsaban sus emisiones a la atmósfera, enviaban toda el agua usada al alcantarillado y dependían por completo de recursos externos. Sin embargo, hoy sabemos, cambio climático mediante, que ese modelo no puede perdurar.
Del mismo modo que una vivienda puede producir parte de la energía que consume o reducir drásticamente su huella de carbono gracias a la construcción con madera y al diseño bioclimático, también puede responsabilizarse del agua que utiliza.
La sostenibilidad también cambia la relación de las personas con el lugar donde viven. Cuando alguien sabe que el edificio que habita produce energía, almacena carbono y regenera el agua que consume, deja de ser un simple usuario para convertirse en parte de un proyecto colectivo que funciona de otra manera. Y esa transformación es, probablemente, la más importante de todas.
En el canal de Youtube de Metfilter puedes ver una completa entrevista de Abraham Esteve-Núñez, director cientifico de METfilter, a Iñaki Alonso, CEO de Distrito Natural, donde conversan sobre tratamiento de aguas sostenible y descentralizado en la arquitectura de vanguardia.


